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Servicios financieros en línea: ¿Son seguros?

Publicado 12/02/2019
Una de las preocupaciones más comunes de los compradores online, es la seguridad de su información de pago. Según un estudio realizado por la compañía de seguridad informática Kapersky, casi la mitad de los usuarios de internet se sienten vulnerables cuando realizan pagos en línea y el 42% dicen que harían más compras si estuvieran seguros de que sus datos no peligran de ser vulnerados.

Según el World Payments Report 2019 de la corporación de servicios de consultoría tecnológica Capgemini, las transacciones globales sin dinero en efectivo crecerán en un 14% durante el periodo del 2017 a 2022. A pesar de que el dinero en efectivo continúa siendo la forma de pago más predominante en el mundo, cada vez más personas tienen acceso a servicios financieros en línea. En la medida que los negocios y empresas utilicen cada vez más las transacciones electrónicas, estas se volverán cada vez más comunes y a largo plazo podrían convertirse en la forma de pago más usada en el mundo. 

 El manejo de dinero en efectivo está relacionado con inconvenientes como la inseguridad e incomodidad para el portador. No solamente es estorboso y antihigiénico, siempre existe el riesgo de perderlo con poca probabilidad de recuperarlo.  La popularización de las transacciones electrónicas vendría a solucionar estas y otras desventajas pero a su vez nos plantean una cuestión: ¿Qué tan seguro son realmente estos métodos de pago? 

Los sistemas de pago online, son solo parte de un sistema más grande conocido como intercambio electrónico de datos. Originalmente, este intercambio era usado para transferencias bancarias de negocio a negocio y gracias a la creciente popularidad de las compras en línea, millones de de transferencias negocio-clientes se realizan todos los días. 
Tan solo en norteamérica el 90 por ciento de este tipo de transacciones ocurren en línea, siendo el uso de la tarjeta de crédito la más común.

Las empresas minoristas en línea probablemente no funcionarían de no incluir las tarjetas de débito y crédito como opción de pago. Los encargados de emitir las tarjetas, en su mayoría multinacionales como Visa y Mastercard, requieren que los socios minoristas cumplan con los estándares de seguridad de datos de la industria de las tarjetas como terminales encriptados y estrictos protocolos de seguridad y certificados. En muchos casos, se sigue un proceso de autentificación de dos factores donde un comerciante protege sus datos ingresando un código y una contraseña para evitar que estos sean interceptados por un tercero con intenciones maliciosas.

Un reporte de investigación publicado por Business News Daily, afirma que se estima que en menos de 3 años, solo el 23 por ciento de los pagos serán en efectivo. El resto se realizará a través de algún tipo de transferencia electrónica, por lo que la seguridad de los pagos en línea evolucionará aún más. Los comercios que solo recibieran efectivo se encontrarán en desventaja frente a aquellos que ofrecen la comodidad que aporta esta tecnología.


Además las grandes empresas recientemente han colaborado para desarrollar el protocolo 3D Secure (3DS) de próxima generación. Se afirma  que el 3DS ha mejorado significativamente la prevención del fraude desde que se introdujo como una medida de seguridad estándar, pues se creó específicamente para ofrecer más protección y facilitar aún más las transacciones en línea para los consumidores.

Aunque en términos generales, hacer transacciones en línea es rápido y seguro, los usuarios de este tipo de servicios no están exentos de riesgo. Existen métodos y herramientas para burlar los sistemas de seguridad que podrían vulnerar los datos de un usuario. Este riesgo siempre se puede reducir al mínimo si se toman las precauciones necesarias:

Asegurarse de que el sitio web donde se compra es seguro, los navegadores más comunes por lo general emitirán una alerta si el sitio no cumple con los certificados necesarios.

No usar contraseñas sencillas para cuentas en línea o la misma contraseña para todos los servicios.

Mantener actualizado el antivirus para evitar el acceso de terceros a nuestro dispositivo.

No usar redes Wifi públicas para realizar compras.

Pagar usando una tarjeta de crédito, se tendrá más protección y la posibilidad de recuperar el dinero ante un fraude.

Usar la intuición: Si una oferta se ve demasiado buena para ser real, probablemente no lo sea.

¿Son seguras entonces las transacciones en línea?
A pesar de que definitivamente aún existen riesgos al comprar online, la gran mayoría de transacciones electrónicas en el mundo ocurren sin ningún problema. Hoy en día ya millones de personas adquieren productos y servicios desde la comodidad de sus dispositivos y cada vez se desarrollan más y mejores sistemas de seguridad para la protección de los datos. Las transacciones en línea son definitivamente seguras siempre y cuando se realicen por medio de sistemas con buena reputación que ofrezcan protección a nuestro dinero.


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