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Big Tech y la nueva regulación digital

Publicado 06/18/2020
Google, Samsung y Amazon, no son bancos. Sin embargo, todos brindan servicios financieros, específicamente en las áreas de pagos y transferencias de dinero. Incluso Facebook se encuentra desarrollando su propia moneda, Libra. La regulación financiera debe responder a los desafíos de un panorama cambiante: las nuevas empresas de tecnología financiera están preparando el camino para los ecosistemas digitales, mientras que los gigantes de la tecnología (Big Tech), está tomando medidas para entrar en lo que tradicionalmente ha sido el territorio bancario.

¿Cuál debería ser la respuesta reguladora al nuevo clima? Debe estar alineado con los riesgos sistémicos inherentes, así como con la protección de datos, la regulación transfronteriza y competitiva. Esta es la conclusión publicada en un informe preparado por el grupo de Regulación Digital de BBVA y publicado en el Boletín de Estudios Económicos de la Universidad de Deusto.

Hace algunos años, los reguladores ya contaban con que las startups fintech estaban bloqueando la escena financiera y respondieron con un enfoque que "buscaba garantizar un control adecuado sobre los nuevos riesgos, al tiempo que promovía la competencia y la innovación". Ahora deben evolucionar "hacia una respuesta holística que garantice un sector financiero seguro y estable que continúe abierto a la competencia". El Jefe de Regulación Digital de BBVA, Pablo Urbiola, quien fue coautor del informe con Lucía Pacheco, explica también que "la economía post pandémica será más digital que nunca, por lo que la respuesta regulatoria será tan importante como siempre".



Datos, la gran ventaja

Como señala el informe de BBVA, las compañías Big Tech pueden alcanzar una escala masiva muy rápidamente en nuevas líneas de negocios puesto que sus ecosistemas digitales ya cuentan con millones de usuarios activos. En segundo lugar, cuentan con una poderosa capacidad para crear y controlar mercados adyacentes además de acceso a grandes cantidades de datos, por lo que su capacidad de análisis no tiene comparación.

Una gran parte de las actividades de estas empresas estarían cubiertas por regulaciones establecidas para abordar la evolución de las fintech, como los estándares que cubren pagos y dinero electrónico. Sin embargo, en otras áreas, existen aún lagunas regulatorias. Sin embargo, Urbiola y Pacheco enfatizan que el riesgo principal surge cuando estas actividades se llevan a cabo en una escala mucho mayor de lo previsto inicialmente, por lo tanto, podrían surgir riesgos de estabilidad financiera si las Big Tech aseguran una posición dominante en segmentos como pagos y préstamos, transformándose en actores sistémicos en la prestación de servicios que son críticos para la economía.


Regulación 

BBVA prevé tres áreas principales de actividad que los reguladores y supervisores deberían adoptar para comenzar a elaborar una respuesta adecuada a los posibles riesgos de estabilidad financiera asociados con la aparición de Big Tech en las finanzas:

1. Revisar los marcos regulatorios específicos para cada actividad. Primero, para garantizar que los marcos de licencia y supervisión establecidos para actividades como el dinero electrónico y los préstamos no bancarios sean suficientes para contener los riesgos asociados con el suministro a gran escala. Las autoridades también deben incluir la protección del consumidor, el fraude y los ataques cibernéticos en su agenda. Debe tenerse en cuenta el interés de algunas Big Techs en el área de los activos criptográficos, que potencialmente lanzan sus propias monedas, como es el caso de Facebook. 

2. Promover la innovación con igualdad de oportunidades. Para este fin, el enfoque de la regulación necesita pasar de ser basado en la institución a ser basado en la actividad. Del mismo modo, la regulación debe garantizar un acceso justo no solo a los datos, sino también a las plataformas digitales y la infraestructura técnica necesaria para prestar servicios financieros.

3. Abordar la magnitud sistémica Big Tech. Las autoridades reguladoras deberían evaluar si se requiere una respuesta a los riesgos financieros asociados con el potencial sistémico de las Big Tech. Además, las autoridades deben evaluar si los nuevos servicios de Big Tech, en la medida en que se vuelvan críticos para el sistema financiero global, estarán sujetos a los estándares existentes para la infraestructura considerada crítica para los mercados financieros.

Según el informe, definir una respuesta regulatoria adecuada a la aparición de las Big Tech en el sector financiero es uno de los mayores desafíos de política pública que enfrentan las autoridades. "Afortunadamente, los principales organismos reguladores, tanto a nivel mundial como en Europa, han puesto esta prioridad en la agenda, como lo demuestra la atención de la Comisión Europea al tema en su reciente documento de consulta que define su nueva estrategia de finanzas digitales", concluye Lucía Pacheco.






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